miércoles, 9 de marzo de 2011

El Fondo de Reptiles del Régimen S.A.


El Fondo de Reptiles del Régimen S.A. (Socialista Andaluz) era conocido por Chaves y Griñan desde 2005. Ambos hicieron caso omiso de las conclusiones del informe de la Intervención General de la Junta de Andalucía, enviado en 2005 a la Consejería de Empleo. Las cinco conclusiones son:

1. A 31 de diciembre de 2004, el Instituto de Fomento de Andalucía (IFA) ha contraído obligaciones de pagos a terceros por compromisos con base en convenios firmados con la Dirección General de Trabajo y Seguridad Social por importe de 199.740.397 euros superando el límite de los créditos aprobados en 38.317.849 euros. Se han generado así obligaciones para la Junta de Andalucía sin cobertura presupuestaria.

2. El procedimiento administrativo utilizado por la Consejería de Empleo y Desarrollo Tecnológico, transferencia de financiación de explotación, no se considera adecuado para financiar la concesión de ayudas excepcionales efectuada.

3. El desfase financiero y la superación de los créditos que se ha producido, podría haberse evitado con la utilización de la figura de la subvención excepcional.

4. El IFA no emite resolución previa al reconocimiento del compromiso con establecimiento de condiciones para el beneficiario, ni régimen de justificación posterior al pago. Ello lo salva el Instituto acogiéndose al tenor de las cláusulas 2ª y 3ª que se incluye en todos los convenios: "La documentación acreditativa de las ayudas obra en poder de esta Dirección General de Trabajo y Seguridad Social, siendo conforme con la misma".

5. Conociendo la citada cláusula la Intervención General ha solicitado con fecha 27 de octubre de 2004 a la Dirección General de Trabajo y Seguridad Social la aportación para su examen de la documentación relativa a 20 convenios de concesión de ayudas excepcionales sobre un total de 144 tramitados. Una vez revisados se puede concluir que la citada Dirección General ha tramitado subvenciones excepcionales prescindiendo de la forma total y absoluta del procedimiento administrativo establecido. Dado que las deficiencias que presentan los expedientes son comunes a la práctica totalidad de los examinados existen dudas razonables sobre la correcta tramitación del resto de los expedientes no seleccionados.

martes, 1 de marzo de 2011

domingo, 27 de febrero de 2011

Islam o Facebook


SERAFÍN FANJUL, CATEDRÁTICO DE ESTUDIOS ÁRABES, escribe está TERCERA EN EL ABC de 26 de febrero de 2011:

EL egocentrismo del ser humano parece irremediable. También su tendencia a enjuiciar las reacciones, objetivos y conflictos ajenos a través del prisma de los propios. Cierto que la información, la experiencia y, a veces, el choque con realidades demasiado testarudas modifican o atemperan tal propensión, pero esto requiere tiempo, contactos y una actitud de curiosidad intelectual y búsqueda no siempre exigibles al hombre moderno, por debajo de las apariencias del momento. Sencillamente, no hay ocasión ni medios. Viene esta reflexión elemental al hilo de lo que está sucediendo en los países árabes desde hace tres meses.

A la vista de los comentarios y expectativas levantados por las revueltas en ocho países (con muy diversos resultados), diríase que demiurgos de cámara y micrófono han agarrado un transportador geométrico y se han aplicado a recrear y reproducir miméticamente ángulos y grados hasta el último milímetro. Se ha llegado a hablar de nueva Revolución Francesa con turbante, sin hacer mucho hincapié en este último aspecto, que va más allá de la indumentaria o el folclore. Y, sin embargo, ni los resultados ni el panorama general permiten tales alegrías. La querencia de ver a los árabes como un todo homogéneo —fomentada retóricamente por los mismos afectados, como pancarta de unidad política de continuo traicionada— ha contribuido a reforzar imágenes y juicios que nos parecen, al menos, prematuros. La épica, que tanto gusta a los humanos que viven sin ella, ha hecho el resto.

No importa que en Siria y Jordania el poder haya abortado el más mínimo conato de rebelión, aunque puede volver; ni que en Argelia, Marruecos y Yemen las protestas, más fuertes que en los antedichos países, estén en vías de deglución por el durísimo aparato digestivo de regímenes despiadados con sus súbditos; ni siquiera se ha tenido la paciencia de esperar para analizar qué ha cambiado en la práctica en Túnez y Egipto, a los cuales Francia por un lado y Estados Unidos por otro podían presionar (y, de hecho, presionaron) para ceder la pieza que convenía en la gran partida de ajedrez. Las presiones de orden económico general, de inversiones, tecnología, venta de armas, apoyo diplomático exterior, inclinaron la balanza en contra de alfiles ya muy gastados y con ínfulas absurdas sólo útiles para acicatear el descontento de sus gentes. Por ejemplo, la veleidad, casi cómica, de Mubarak de dejar a su hijo Gamal como heredero, promesa demasiado visible de perpetuidad del régimen. Pero eso había hecho Hafez al-Asad en Siria con su vástago Bashar y sin contratiempos; y lo propio pretendía Saddam Husein, hasta que su megalomanía y desconocimiento de la realidad acabó costándole la vida, a él y a sus dos hijos.

Y Libia. Cuando escribimos aún se combate en las calles de Trípoli, Cirenaica se ha liberado del payaso trágico (hacia dónde y hasta cuándo no se sabe) y la confusión es lo único seguro. A Qaddafi no había forma de presionarle, porque su economía no depende de Francia ni Estados Unidos, sino de las ventas de petróleo a Europa, España incluida; sus obsoletas armas son de origen ruso y la amenaza de dar rienda suelta a la emigración clandestina (chantaje utilizado con éxito por Fidel Castro frente a Estados Unidos y por Marruecos siempre contra nosotros) no se topa con una respuesta europea contundente que disuada al chantajista. Así pues, la pretensión de Qaddafi de eternizar su dinastía entre masas chillonas que enarbolen su hilarante Libro Verde, era asunto menor. De ahí su resistencia a dejarse desplazar. A sangre y fuego.

Pero ¿de dónde viene esta insurrección general? Un primer factor de insumisión reside en la composición humana de casi todos estos países: con la excepción de Egipto que sí constituye una nación homogénea y bien trabada (los coptos, a los que se pretende erradicar, serían los más egipcios de todos), el resto de los estados árabes son conglomerados de tribus yuxtapuestas, etnias frecuentemente enfrentadas, clanes familiares que tienden a perpetuarse (Asad, Saddam, Qaddafi), con dos nexos de unión: la lengua árabe y el recuerdo de la gran cultura medieval que allá floreció, si bien no en todos; y no es poco, pero aun esto precisaría matices importantes. El otro factor de unificación, éste sí en verdad arrasador de cualquier oposición desde hace muchos siglos, es el islam.

En nuestra opinión, yerran gravemente, como sucede con el terrorismo islámico, quienes achacan de manera mecánica las rebeliones a la pobreza, el subdesarrollo, el desastre económico generalizado. Claro que todo eso es real y coadyuva a incrementar el malestar, pero así ha sido desde que se tiene memoria, del mismo modo que han sido recurrentes, puntuales a la cita, cruentas las sediciones, los tumultos, las guerras incluso, producto de hambrunas, carestías, migraciones. Según circunstancias y momentos imposibles de detallar en estas líneas. Pero raramente, o nunca, se ha puesto en duda o se ha intentado subvertir el orden general, yugular las formas de relación entre los súbditos y el poder que, en definitiva, procede de Allah. Y no olvidemos que hasta la Revolución Francesa tuvo su Napoleón y su imperio.

Pero, ¿qué hay de nuevo? Cuando oigo mencionar Twitter, Facebook y La Red en general no puedo evitar acordarme de David y Goliat, la simpatía ingenua que siempre despierta el mozalbete de la honda frente al gigantón bien armado. Y claro que una comunicación mayor difunde ideas, expectativas, deseos de tener y ser otra cosa. Mas sólo formularemos unas pocas preguntas: ¿Hasta qué punto se quiere el cambio? ¿Cuántos egipcios, libios, saudíes tienen acceso a La Red, eso cuando la censura no lo corta? ¿Cuántos amigos de la tecla no son también islamistas? ¿Cuáles son los objetivos comunes de todos ellos? En Midán et-Tahrir se gritaba hurriyya (libertad), ¿significaba lo mismo esa palabra para los barbudos allí dominantes que para una conocida mía que se jugaba el tipo luciendo su cabellera al aire? Lo dudo.

En Occidente, poderes y opinión pública no se han enterado hasta el 11 de setiembre de 2001 de lo que venía ocurriendo, aproximadamente, desde la muerte de Abd en-Naser: una reislamización brutal de sociedades que nunca han dejado de estar profundamente islamizadas. Derecho, usos sociales, omnipresencia en la calle, todo se ha saturado de Islam, por obra y cesión de los luego muertos o desplazados (Sadat, Mubarak, Ibn Ali). Los beneficiarios del dislate reclaman ahora su auténtico papel en la obra. Por mucho que se valgan de la tecnología.

domingo, 20 de febrero de 2011

Jóvenes contra viejos dictadores


La explosión demográfica en las sociedades islámicas es una de las claves que explica las revueltas contra la gerontocracia dominante en una gran parte de los países islámicos. Un gran número de jóvenes desempleados y descontentos tenían la opción de emigrar a Europa, pero la crisis económica ha complicado esta salida y ahora se ven impulsados a participar en movimientos islamistas radicales.

Como señala Gilles Kepel en "La revancha de Dios" los fundamentalistas islámicos no son ancianos conservadores o campesinos ignorantes. En Egipto, Argelia, Libia, Túnez o Líbano, la generación que tomó el poder tras la descolonización era laica y antirreligiosa. En la actualidad, sus hijos y nietos, que tienen mayor formación profesional y universitaria, son también mucho más religiosos que sus antecesores.

Las revueltas que recorren Dar al-Islam han derribado los gobiernos de Túnez y Egipto, y mantienen una furte presión en Argelia, Bahréin y Yemen. Son movimientos capaces de destruir, pero todavía no son revoluciones que puedan construir sistemas políticos alternativos. La mejor descripción de esta situación es que lo viejo no acaba de morir y lo nuevo aún no ha nacido. Por ello, la incertidumbre sobre el futuro de Dar al-Islam y sus relaciones con Dar al-Harb domina este nuevo escenario del mundo islámico en el siglo XXI.

sábado, 12 de febrero de 2011

17 días que cambiarán el mundo


La revolución que comenzó el 25 de Enero en Egipto ha sido definida como la primera revolución 2.0 por Wael Ghonim, uno de sus líderes en las redes sociales. Pero es algo más, es una de las victorias más importante del Resurgimiento islámico, analizado por S.P. Huntington, en su obra "El choque de civilizaciones". Cuando Obama compara esta revolución con Gandhi y la caída del muro de Berlín, demuestra que la única influencia que tiene Occidente en estos acontecimientos es la retórica y los buenos deseos. La respuesta de Wael Ghonim es clara:

Dear Western Governments, You've been silent for 30 years supporting the regime that was oppressing us. Please don't get involved now.

Con el derrocamiento de Mubarak, Egipto abandonará su dependencia de los Estados Unidos y se situará en el centro del juego del poder en la civilización islámica. Turquía, Irán y Arabia Saudí son los estados islámicos que aspiran a lograr una posición hegemónica y el control de Egipto es la clave para sus aspiraciones. Arabia Saudí ofrecerá financiación al Ejercito y a la elite gobernante de Egipto para sustituir la ayuda norteamericana y será el soporte fundamental de una política de reformas mínimas en Egipto. La influencia de Irán en la minoría chiíta egipcia no es desdeñable, pero tendrá un carácter muy limitado.

Turquía es una nación desgarrada entre Oriente y Occidente, pero tiene la historia, la población, la tradición cultural y la capacidad económica y militar para ser el Estado central islámico. Ahora se encuentra en una encrucijada. Si Turquía abandona el legado de Ataturk y culmina el proceso de reislamización, podría liderar y organizar a los manifestantes de la Plaza Tahrir que han protagonizado la revolución egipcia.

En ese caso, Turquía se convertiría en el Estado central de la civilización islámica y el principal interlocutor y antagonista de Occidente.

lunes, 10 de enero de 2011

España, de nuevo en el punto de mira

Creo que el Editorial del diario Expansión del sábado 8 enero 2011 acierta plenamente y por ello te facilito su lectura.
Como se temía, la tregua concedida por los mercados a los países periféricos de Europa tras el rescate de Irlanda ha sido efímera y el nuevo año ha comenzado con otro sobresalto en la deuda soberana. El miedo a un inminente rescate de Portugal ha devuelto las tensiones a la zona euro y ha situado de nuevo a España, cuya prima de riesgo se elevó ayer hasta los 265 puntos básicos, en primera línea de fuego. Los acuerdos de la Cumbre Europea de diciembre, que sentaron las bases de un mecanismo estable de rescate a partir de 2013, han mostrado su escasa efectividad para combatir las crisis del presente. Al contrario, quizás la han exacerbado por no ofrecer respuestas para un periodo transitorio que, dadas las circunstancias, se antoja demasiado largo. Como empieza a ser ya habitual, la UE pone parches a las heridas hipotéticas del futuro, pero sin lograr atajar los males del momento.
Con su reacción, los inversores no hacen sino recordar que los problemas de fondo siguen enquistados. La economía española no logra mostrar síntomas de recuperación, lastrando las posibilidades de sanear las cuentas públicas. El compromiso del Gobierno de respetar a rajatabla una ambiciosa senda de consolidación fiscal equivaldrá a papel mojado si no repunta la actividad y se generan ingresos adicionales. Creer que se puede alcanzar el objetivo de déficit con la única receta de podar gastos es poco realista. Por si fuera poco, las desviaciones presupuestarias de algunas comunidades autónomas (Cataluña es el ejemplo más reciente) obligan a imposibles ejercicios suplementarios de austeridad en las cuentas del Estado. Al fiarlo todo al ajuste fiscal, el Gobierno olvida que este empeño sólo resulta factible si se sientan las bases para un crecimiento de la economía, emprendiendo reformas en profundidad.

Los anuncios deben dar paso a realidades tangibles lo antes posible para evitar un empeoramiento de la situación. Las perspectivas, por desgracia, no invitan al optimismo. Aún más preocupante que el mantenimiento de los diferenciales tan pronunciados respecto al bund alemán, resulta el escenario de generalizado incremento de los tipos de interés al calor de la recuperación sostenida que experimenta el núcleo duro de los países europeos. Bastaría una subida de 150 puntos básicos en los próximos meses para dificultar seriamente tanto el servicio de la deuda como la captación de la ingente financiación que requieren las entidades de crédito nacionales. Es este efecto combinado el que anticipan los mercados y pone en tela de juicio la solvencia de España.

O se hacen rápido los deberes pendientes, o la economía corre el riesgo de verse arrastrada sin remedio a una profunda crisis de confianza.